Los tres reyes magos

Reyes Magos
Melchor, Gaspar y Baltazar pasaban por el barrio todos años.

No recuerdo muy bien los años, pero creo que fue entre principios y mediados de la década del 90. Yo todavía no había terminado la escuela primaria. Lo cierto es que todo el barrio esperaba el día de Reyes en Tatin, el tradicional kiosco, y regalería de Ovidio Lagos casi Salta. 

El kiosco del pelado Tatin

No me considero un antiguo del barrio. O mejor expresado, toda mi vida viví en el Barrio, pero mi vida no es tan larga. Tiene apenas 30 años. Sin embargo, durante toda mi vida en el barrio, son pocos los comercios que existen desde que tengo memoria.

Tatin es uno de ellos. Algunos lo conocerán como el kiosco del pelado (cariñosamente), o directamente “lo de Boretto”. Tatín hace más de 30 años que está abierto. Es mas, creo que no cerró nunca. Y créanme que cuando digo nunca, casi podríamos tomar literalmente esas palabras. Los domingos, cuando nadie abre; Tatín te vende lo que necesitás. ¿Primero de enero? Para Tatin no es feriado.

Tatín funciona en Ovidio Lagos casi esquina Salta, aunque hace algún tiempo, se mudó a escasos metros hacia Jujuy. No tengo idea bajo que rubro está habilitado el local. Pero vende de todo. Es kiosco, porque podes comprar cigarrillos y golosinas. Es almacen, porque alguna gaseosa te podés llevar. Es librería, porque vende lápices, bolígrafos y demás útiles escolares. Si querés jugar a la quiniela, podés hacerlo en lo de Boretto. Y si cumplió años tu sobrino y te olvidaste de comprarle un “chiche” para regalarle, seguramente vas a poder comprar algo de Tatín.

A me sacó del agua muchas veces. Me iba de campamento y necesitaba una linterna, y Tatín tenía. ¿Pelotitas de ping-pong? Eso no es desafío para él. ¿En la escuela te pidieron un mapa mudo político de Europa? Ya sabés donde preguntar. ¡Si hasta he comprado un candado para la cadena de la bici!

En una época Jorge fue rey; y también fue mago.

Melchor, Gaspar y el no-tan-negro Baltasar.

Nada de fotocopias, nada de carteles impresos. Una cartulina de las que vendía escrita con fibrón negro anunciaban la llegada de los reyes mayos. Todo el mundo se entusiasmaba y los papás comenzaban con la ceremonia.

Primero había que escribir la cartita, contándole a los Reyes que durante el año “nos portamos bien”. En un sobre poníamos nuestro nombre y lo dejábamos en la urna decorada que estaba en la puerta de Tatin. Más de un papá, aprovechaba y también dejaba un sobre para los “verdaderos Reyes” en el buzón del correo, a escasos metros del kiosco.

El día señalado, a la hora señalada (generalmente por la noche); en la puerta de Tatín se concentraba todo el barrio con muchísima expectativa. Recuerdo que el calor era un común denominador.
Desde la calle Jujuy comenzaban a llegar los reyes. Tres personas vestida con atuendos para la ocasión montados en camellos sin joroba con forma de caballo. Los niños enloquecían (enloquecíamos). Los reyes tenían sus “fans” pero el mas aclamado era sin duda el negro Baltasar. Quizás porque la oscuridad de la piel se debía mas al efecto que un corcho quemado embadurnado por el rostro (que se corría con el sudor producto del calor de enero) que su procedencia africana.

Lo cierto es que –casi con el tránsito cortado- los reyes abrían la urna y empezaban a sacar cartitas (quizás adentro contenía dibujos o garabatos). A cada sobre le correspondía un juguete. Había pelotas de goma, rompecabezas, espadas de plástico, autitos, muñecas. Algunos mas valiosos que otros. Pero en cantidad suficiente como para que la gran mayoría se llevara su premio.

Los tiempos cambiaron, y el evento se dejó hacer. Pero el recuerdo quedó vivo en muchos de esos niños, que hoy en día, son (somos) ya hombres.

1 comentario

  • giovanna DALESSANDRO dice:

    YO VIVI EN ESE BARRIO DESDE QUE LLEGUE DE ITALIA ERA MUY PEQUEÑA TODAVIA ESTA LA CASA DE MIS PADRES QUE NOS QUEDO DE HERENCIA EN BROWN Y LAGOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resuelva la siguiente cuenta *