Rosario como escenario propicio para la prostitución

Fachada del Madame Safó
Aquí funcionaba el antiguo prostíbulo.

En el libro Sexo Bajo Control, la Licenciada en Historia María Luisa Múgica describe a la ciudad de Rosario del 1900 como escenario contextual de la proliferación de la prostitución que tan de cerca toca nuestro Barrio. Narra las características de la ciudad en la primera década del siglo XX, su conformación poblacional y las preocupaciones de los vecinos, sectores dirigentes en cuanto a la higiene y moral publica. 

Desde 1870 argentina comenzó a ingresar en el proceso de modernización, vinculado especialmente con la expansión del capitalismo como modo de producción. Rosario, como ciudad portuaria fue boca de salida de importantes volúmenes de cereales y materias primas en general, así como también se constituyó en centro receptor de contingentes migratorios. Este proceso de modernización acarreó un importante crecimiento económico, una gran expansión demográfica, cosmopolitismo y heterogeneidad cultural de la población; según la autora.

Es suficiente señalar que en 1900 la ciudad contaba con 112.461 habitantes, y diez años mas tarde, ya en 1910 la cifra se duplicó, destacando que el 40% de de la población era extranjera y se registró un alto índice de masculinidad. Este índice de masculinidad sería fundamental para la proliferación de la prostitución en los años venideros.

La población se concentró en un triángulo imaginario formado entre los boulevares Oroño, Pellegrini y Av. Belgrano. Fuera de ese triángulo la población no era tan densa y se presentaba en forma de barrios urbanizados de origen reciente. La acción pública y privada convirtió a los barrios en centros poblados. Era la época de «La Chicago argentina» porque se «desenvuelve gigantescamente al impulso de sus grandes energías, de sus músculos de hierro, del espíritu progresista de sus habitantes, que sienten el legítimo orgullo de los vencedores de las rudas batallas del trabajo» afirmaba el diario Rosario Industrial del 25 de junio de 1909.

El amplio abanico de preocupaciones públicas como el alcoholismo, la prostitución, la trata de blancas, clandestinísimo, el juego entre otras, ponía en evidencia la necesidad de establecer el orden social. Esto forjó confrontaciones entre la élite gobernante (originalmente; hombres de negocios vinculados a la especulación inmobiliaria y el comercio) y los sectores populares (trabajadores portuarios e inmigrantes).

En este marco de ideas, la higiene y la moral eran problemas centrales, y de ellos discutían el poder político, la prensa e incluso los vecinos. Y no era para menos, hay que recordar que Rosario atravesó tres epidemias de cólera en los años 1867, 1886 y 1894; la fiebre amarilla en 1871 y la peste bubónica en 1900. La higiene como problema público se instaló a partir de 1880. Existía una verdadera obsesión por las epidemias, y la dirigencia ponía el ojo fundamentalmente en las clases trabajadoras de los suburbios, que parecían ignorar todo tipo de regla de pulcritud.

Mugica afirma que «entre las prácticas incorporadas a la sociedad denunciadas como molestas y antihigiénicas se encontraba el besuqueo, cuestionado porque podía exponer a alguien a cualquier tipo de contagio y sobre todo por se la causa de enfermedades infantiles de las que se ignoran el origen. Se propuso formar una liga femenina bajo el lema No más besos»

Era la prensa la que propugnaba medidas de protección de la moral pública. Se solicitaba represión de la pornografía sacando de circulación, exhibición y venta cualquier tipo de imagen, grabado o impreso calificado de inmoral como por ejemplo, folletos, dibujos, postales, figuras indecentes. Se pretendía hacerlo extensivo a las cintas de cine y obras de teatro. Vale destacar que desde 1891 quedaba prohibido dentro del municipio «la exhibición circulación y venta de figuras u objetos obscenos o inmorales, bajo cualquier forma o procedimiento gráfico que se presenten al público, sean en libros periódicos o estampas. La pena era una importante multa económica y la destrucción del material.

Teniendo en cuenta el mencionado alto índice de masculinidad; la exhibición de estos artículos caracterizados como pornográficos «producía graves perjuicios en los hábitos honestos de la juventud rosarina, afectando fundamentalmente su salud física y moral, perturbando sus cerebros y exacerbando los impulsos amativos propios de la edad. La embriaguez pornográfica perturba el cerebro de los jóvenes u los aleja del estudio y del trabajo enriquecedor para arrojarlos al erotismo convirtiéndolos en míseros despojos inútiles para las luchas de la vida, que requieren robustez intelectual tanto como físicas» publicaba el diario La Capital del 11 de diciembre de 1902.

Era una constante la falta de respeto que padecían las mujeres que circulaban por la calle, que eran víctimas de groserías, frecuentemente frente a las autoridades públicas que hacían la vista gorda. Las quejas de los vecinos aledaños a las llamadas «casas de tolerancia» también eran habituales debido a las exhibiciones y escenas que protagonizaban las mujeres que vivían de la prostitución. En fin, violencia permanente, orgías, escándalos, impudor, exhibiciones indecorosas, eran faltas leves en comparación a la corrupción de menores, trata de blancas, juego y garitos clandestinos.

En este marco, surge la llamada «prostitución reglamentada», es decir, una serie de ordenanzas reglamentarias del ejercicio de la prostitución, con prohibiciones y limitaciones. Este sistema sería el primero imponerse en argentina, y también el primero en caer. Y como todos sabemos; el epicentro de la prostitución se situó en el Barrio Pichincha.

Bibliografía:

Múgica, Maria Luisa – Sexo Bajo Control – La prostitución reglamentada Rosario entre 1900 y 1912 – UNR Editora – 2001

5 comentarios

  • Cecilia Hadad dice:

    HOla:
    muy interesante el artículo me gustaría agregar un comentario. Cuando empecé a estudiar psicología clínica de estudiante nos introdujeron en algunos autores imprescindibles para nuestra formación. Uno de ellos era Pichon Riviere, que según se nos dijo se había trasladado a mediados del siglo XX al barrio Pichincha para estudiar, justamente, el comportamiento de ese barrio el que, según el investigador, fue la base de su obra monumental sobre “Psicología Social”. Pichon Riviere además de siquiatra graduado en Rosario también, creo recordar, tuvo otros estudios académicos pero se lo recuerda por ser un activo seguidor del psicoanálisis pero desde una perspectiva “más social”.
    Lo de sus estudios en Pichincha habría que documentarse mejor para evitar que sea parte de una “leyenda urbana” pero no deja de ser curioso el dato. Qué te parece?

  • Ignoraba la historia de Pichón Reviere. Parece que Pichincha generó algo mas que prostitutas e historias de mala vida. Investigaré un poco más.

  • Mana dice:

    Hola me parecio interesante el articulo pero medio incompleto ya que en ningun momento se hace mencion al cementerio bastante abandonado donde yacen los cuerpos de las mujeres victimas de la trata de blancas de la epoca. Esto se vio en un documental de discovery.

  • Mario dice:

    En realidad Pichón vivió brevemente en Rosario a los 18 años. Intentaba estudiar medicina y se alojó cerca de la facultad lindera al Barrio Pichincha. Cuando mi familia compró una propiedad sobre calle Córdoba la misma estaba señalada como aquella antigua pensión donde viviera E. P. Riviere que fue rescatado enfermo por sus padres y retornado a Corrientes. Según contó el padre de la Psicología Social Argentina, las chicas de los prostibulos lo habían “adoptado”, al punto de debilitarlo seriamente.

  • Gataluna dice:

    Pichon Riviere enseñana castellano a las pupilas del Madame Safo por sugerencia de un ex compañero de pensión que les enseñaba primero y que tuvo que irse de Rosario.
    Hay un libro que habla de este tema pero no me acuerdo ni autor ni titulo, es novelado lo voy a averiguar

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