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03
2008
Rosario como escenario propicio para la prostitución
Publicado en Historia | 6 comentarios »En el libro Sexo Bajo Control, la Licenciada en Historia MarÃa Luisa Múgica describe a la ciudad de Rosario del 1900 como escenario conextual de la proliferación de la prostitución que tan de cerca toca nuestro Barrio. Narra las caracterÃsticas de la ciudad en la primera década del siglo XX, su conformación poblacional y las preocupaciones de los vecinos, sectores dirijentes en cuanto a la higiene y moral publica.
Desde 1870 argentina comenzó a ingresar en el proceso de modernización, vinculado especialmente con la expansión del capitalismo como modo de producción. Rosario, como ciudad portuaria fue boca de salida de importantes volúmenes de cereales y materias primas en general, asà como también se constituyó en centro receptor de contingentes migratorios. Este proceso de modernización acarreó un importante crecimiento económico, una gran expansión demográfica, cosmopolitismo y heterogeneidad cultural de la población; según la autora.
Es suficiente señalar que en 1900 la ciudad contaba con 112.461 habitantes, y diez años mas tarde, ya en 1910 la cifra se duplicó, destacando que el 40% de de la población era extranjera y se registró un alto Ãndice de masculinidad. Este Ãndice de masculinidad serÃa fundamental para la proliferación de la prostitución en los años venideros.
La población se concentró en un triángulo imaginario formado entre los boulevares Oroño, Pellegrini y Av. Belgrano. Fuera de ese triángulo la población no era tan densa y se presentaba en forma de barrios urbanizados de origen reciente. La acción pública y privada convirtió a los barrios en centros poblados. Era la época de «La Chicago argentina» porque se «desenvuelve gigantescamente al impulso de sus grandes energÃas, de sus músculos de hierro, del espÃritu progresista de sus habitantes, que sienten el legÃtimo orgullo de los vencedores de las rudas batallas del trabajo» afirmaba el diario Rosario Industrial del 25 de junio de 1909.
El amplio abanico de preocupaciones públicas como el alcoholismo, la prostitución, la trata de blancas, clandestinÃsimo, el juego entre otras, ponÃa en evidencia la necesidad de establecer el orden social. Esto forjó confrontaciones entre la élite gobernante (originalmente; hombres de negocios vinculados a la especulación inmobiliaria y el comercio) y los sectores populares (trabajadores portuarios e inmigrantes).
En este marco de ideas, la higiene y la moral eran problemas centrales, y de ellos discutÃan el poder polÃtico, la prensa e incluso los vecinos. Y no era para menos, hay que recordar que Rosario atravesó tres epidemias de cólera en los años 1867, 1886 y 1894; la fiebre amarilla en 1871 y la peste bubónica en 1900. La higiene como problema público se instaló a partir de 1880. ExistÃa una verdadera obsesión por las epidemias, y la dirigencia ponÃa el ojo fundamentalmente en las clases trabajadoras de los suburbios, que parecÃan ignorar todo tipo de regla de pulcritud.
Mugica afirma que «entre las prácticas incorporadas a la sociedad denunciadas como molestas y antihigiénicas se encontraba el besuqueo, cuestionado porque podÃa exponer a alguien a cualquier tipo de contagio y sobre todo por se la causa de enfermedades infantiles de las que se ignoran el origen. Se propuso formar una liga femenina bajo el lema No más besos»
Era la prensa la que propugnaba medidas de protección de la moral pública. Se solicitaba represión de la pornografÃa sacando de circulación, exhibición y venta cualquier tipo de imagen, grabado o impreso calificado de inmoral como por ejemplo, folletos, dibujos, postales, figuras indecentes. Se pretendÃa hacerlo extensivo a las cintas de cine y obras de teatro. Vale destacar que desde 1891 quedaba prohibido dentro del municipio «la exhibición circulación y venta de figuras u objetos obscenos o inmorales, bajo cualquier forma o procedimiento gráfico que se presenten al público, sean en libros periódicos o estampas. La pena era una importante multa económica y la destrucción del material.
Teniendo en cuenta el mencionado alto Ãndice de masculinidad; la exhibición de estos artÃculos caracterizados como pornográficos «producÃa graves perjuicios en los hábitos honestos de la juventud rosarina, afectando fundamentalmente su salud fÃsica y moral, perturbando sus cerebros y exacerbando los impulsos amativos propios de la edad. La embriaguez pornográfica perturba el cerebro de los jóvenes u los aleja del estudio y del trabajo enriquecedor para arrojarlos al erotismo convirtiéndolos en mÃseros despojos inútiles para las luchas de la vida, que requieren robustez intelectual tanto como fÃsicas» publicaba el diario La Capital del 11 de diciembre de 1902.
Eras una constante la falta de respeto que padecian las mujeres que circulaban por la calle, que eran vÃctimas de groserÃas, frecuentemente frente a las autoridades públicas que hacÃan la vista gorda. Las quejas de los vecinos aledaños a las llamadas «casas de tolerancia» también eran habituales debido a las exhibiciones y escenas que protagonizaban las mujeres que vivÃan de la prostitución. En fin, violencia permanente, orgÃas, escándalos, impudor, exhibiciones indecorosas, eran faltas leves en comparación a la corrupción de menores, trata de blancas, juego y garitos clandestinos.
En este marco, surge la llamada «prostitución reglamentada», es decir, una serie de ordenanzas reglamentarias del ejercicio de la prostitución, con prohibiciones y limitaciones. Este sistema serÃa el primero imponerse en argentina, y también el primero en caer. Y como todos sabemos; el epicentro de la prostitución se situó en el Barrio Pichincha.
Fuente:
Sexo Bajo Control
La prostitución reglamentada Rosario entre 1900 y 1912.
MarÃa Luisa Múgica
UNR Editora – 2001

15/03/2008 a las 14:53
HOla:
muy interesante el artÃculo me gustarÃa agregar un comentario. Cuando empecé a estudiar psicologÃa clÃnica de estudiante nos introdujeron en algunos autores imprescindibles para nuestra formación. Uno de ellos era Pichon Riviere, que según se nos dijo se habÃa trasladado a mediados del siglo XX al barrio Pichincha para estudiar, justamente, el comportamiento de ese barrio el que, según el investigador, fue la base de su obra monumental sobre “PsicologÃa Social”. Pichon Riviere además de siquiatra graduado en Rosario también, creo recordar, tuvo otros estudios académicos pero se lo recuerda por ser un activo seguidor del psicoanálisis pero desde una perspectiva “más social”.
Lo de sus estudios en Pichincha habrÃa que documentarse mejor para evitar que sea parte de una “leyenda urbana” pero no deja de ser curioso el dato. Qué te parece?
20/03/2008 a las 3:10
Interesante artÃculo sobre un tema controvertido
24/03/2008 a las 19:03
Ignoraba la historia de Pichon Reviere. Parece que Pichincha generó algo mas que prostitutas e historias de mala vida. Investigaré un poco más.
25/04/2008 a las 0:49
hola me parecio interesante el articulo pero medio incompleto ya que en ningun momento se hace mencion al cementerio bastante abandonado donde yacen los cuerpos de las mujeres victimas de la trata de blancas de la epoca..esto se vio en un documental de discovery.
8/08/2009 a las 19:00
En realidad Pichón vivió brevemente en Rosario a los 18 años. Intentaba estudiar nedicina y se alojó cerca de la facultad lindera al Barrio Pichincha. Cuando mi familia compró una propiedad sobre calle Córdoba la misma estaba señalada como aquella antigua pensión donde viviera E.P.Riviere que fue rescatado enfermo por sus padres y retornado a Corrientes. Según contó el padre de la PsicologÃa Social Argentina, las chicas de los prostibulos lo habÃan “adoptado”, al punto de debilitarlo seriamente.
11/08/2009 a las 16:10
Pichon Riviere enseñana castellano a las pupilas del Madame Safo por sugerencia de un ex compañero de pensión que les enseñaba primero y que tuvo que irse de Rosario.
Hay un libro que habla de este tema pero no me acuerdo ni autor ni titulo, es novelado lo voy a averiguar