Vecinos vs Boliches

Los vecinos se cansaron de los ruidos molestos
Se autoconvocan para sentar posiciones por la problemática de los boliches.

Una vez más la problemática por excelencia está instalada en el barrio. Tras los rumores de la instalación de nuevos boliches bailables o bares con amenización; los vecinos del barrio se autoconvocan y movilizan para acordar acciones en conjunto sobre el tema. Ya hay programadas reuniones, audiencias con autoridades municipales y propuestas para dar a conocer la situación.Actualmente, y durante toda la temporada invernal, durante los fines de semana, nuestro barrio concentra gran cantidad de jóvenes que buscan divertirse en confiterías bailables, bares, minimarkets y peñas universitarias. Viernes, sábados y vísperas de feriados, las calles se llenan de personas en busca de esparcimiento y diversión.

Sin embargo, para los vecinos del barrio esto no es precisamente una ventaja, sino todo lo contrario. Desde principio de ésta década, cuando la zona fue considerada «área de radicación promovida» el barrio comenzó a poblarse de bares, boliches, confiterías bailables. Fue a partir de ese momento cuando la tranquilidad, el sueño y la paz de los vecinos fue arrebatada.

Todas las noches es la misma rutina. Arranca el sábado con el clásico griterío de jóvenes alcoholizados circulando en bandas por las calles; bajo la mirada pasiva (e incluso inexistente) de las autoridades de inspección municipal o policial. Nunca faltan las escaramuzas en las esquinas en donde banditas se trenzan a trompadas para ver quien tiene más aguante. Todo esto matizado con el ruido ensordesedor de la música y vibraciones que produce los boliches ubicados a escasos metros unos de otros, que no cumplen con la debida insonorización acústica.

Pero no todo termina ahí. Al finalizar la “joda” todos aproximadamente al mismo horario, el lugar se congestiona nuevamente con jóvenes cebados por el alcohol que se trasladan a pie, o esperan en las esquinas el taxi o colectivo (que cuando pasa, nunca para ante la turba desenfrenada que lo aborda).

Y cuando Doña Rosa, vecina de Pichincha, se levanta por la mañana a comprar el pan, se encuentra un joven borracho acostado en el umbral de su puerta; o en su defecto, el mismo umbral totalmente orinado (y no por perros); o en el mejor de los casos los residuos de los vasos descartables, cajas de vinos, limones cortados o latitas/botellas de cerveza; decoradas con un vómito.

Esta narración, así crudamente relatada, es constante y repetitiva todos los fines de semanas. Y no se trata de hechos aislados, que son fácilmente tolerables; sino constantes y concentrados por la gran cantidad de locales de este tipo que se congregan en la zona.

Es cierto que los vecinos tenemos recursos para evitar este tipo de situaciones, como el «registro de oposición» que la ordenanza 7218 regula; y que desde la aprobación del Plan Especial Pichincha son mayores los requisitos que se deben cumplir al instalarse este tipo de emprendimientos. Sin embargo, entre la desidia de los vecinos (hagamos mea culpa); la ineficacia de las ordenanzas municipales, la corruptela de las inspecciones y las tergiversaciones de rubros; estos recursos dejan de ser soluciones.

Y el panorama sigue siendo turbio a futuro. Los rumores de instalación de boliches se multiplican, y la inminente inauguración de los megaemprendimientos constructivos en Puerto Norte dan la pauta que la situación se va a agravar.
Es por eso que un grupo de vecinos autoconvoados, vinculados con la Asociación Vecinal Esteban Laureano Maradona, está haciendo, como ya se hizo en otras oportunidades, una serie de reuniones para discutir un plan de acción sobre esta problemática que afecta a todos. Ya hay programada audiencias con autoridades municipales. Es por eso que desde este espacio convocamos a todos los vecinos a interiorizarse sobre este particular y acercarse a las reuniones. La unión hace la fuerza y entre todos podemos frenar la situación.

4 comentarios

  • Darluly dice:

    Me gusta el articulo sobre todo eso de los griterios de los jovenes es muy cierto eso por mi barrio pasa todos los fines de semana. Saludos.

  • Facundo Vera dice:

    Vivo frente añl restaurant AGENOR y sufro un execivo ruido molesto producido por un generador electrico que se halla en su azotea, si alguien sufre los mismo me gustaria que me aconsegen donde puedo hacer la denuncia ya que el encargado de dicho local no me da soluciones en este ultimo año.
    Desde ya muchas gracias

  • debora dice:

    Hola! yo vivo enfrente de Lazaro y no solo los fin de semana sino los feriados alquian ese boliche para fiestas electronicas! y mi casa vibra! fui a la municipalidad y me dijieron ” y bueno si esta mal habilitado ya esta” tenemos q hacer algo por nuestra calidad de vida!!!
    gracias

  • Eduardo Martinez dice:

    Soy vecino de la zona de Pichincha, vivo exactamente en Francia entre Salta y Catamarca, pero dejo mi coche en Brown entre Francia y Vera Mujica. Mi capacidad de asombro se encuentra sobrepasada por el espectáculo que uno presencia desde el día jueves en adelante. Con la total ausencia de todo control, ( municipal, policial,etc).

    Vemos azorados como los trapitos venden droga, independientemente del descontrol de la previa del boliche Madame, cientos de jóvenes toman y gritan en medio del boulevard ( entre Brown y Jujuy) . Los trapitos tienen doble negocio : acomodan autos a precios descarados y venden porros y demás. Pobres vecinos, porque la zona se ha transformado en un infierno. Y nadie hace nada al respecto. Los vemos a los funcionarios municipales muy preocupados por el tema de los prostíbulos; pero no por controlar estos dos bares sobre el boulevard : “ Haka” y “ Los 80 “, que venden alcohol a menores e incluso a la madrugada se transforman en bailable.

    Resulta más que sospechoso, que no se controle ni siquiera el tránsito, y que personas alcoholizadas circulen a toda velocidad violando semáforos y provocando inseguridad. La madrugada de nuestro barrio parece una guerra, la gente pelea borracha, orinan por cualquier lado y llenan de vasos y botellas todo. Mugre esta que suele quedar hasta el lunes o más…

    He visto a gente que ha salido de un restaurante, y a pocas cuadras por haber ingerido un vaso de vino tuvo que dejar el auto. Al parecer esta zona liberada que es “ Pichincha”, nadie controla nada. A esta altura de los acontecimientos debemos pensar que la GUM. Tan bien equipada como está, tiene órdenes de no ocuparse de esto, porque sino no se entiende. La policía brilla por su ausencia, nadie se ocupa. No quiero con esto, tener que soportar que funcionarios como el Sr. Asegurado, nos digan que estigmatizamos a los jóvenes, soy docente y conozco del tema. Pero también se que todo funciona con límites, sino estamos perdidos.

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