Pichincha, por definición

Barrio Pichincha se denomina al territorio comprendido por las calles Tucumán, Suipacha, Francia y el Río Paraná de la ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina. Considerado un barrio de culto, con enorme pasado prostibulario, es uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad de Rosario, e inmensamente popular en el resto de la república e incluso de Sudamérica y Europa. Rico en anécdotas, personajes e historias, es depositario de miles de historias de vida cotidianas, donde la prostitución, el rufianismo, la mala vida, trata de blancas. Muchas de ellas estarán glosadas en este mismo sitio, otras lamentablemente quedarán en el olvido. Tomando su nombre de la célebre batalla por la independencia, también fue conocido como Rosario Norte, en referencia al nuevo nombre a la estación de trenes emplazada en el barrio; o como Barrio Sunchales derivado del antiguo nombre de esa misma Terminal ferroviaria. Actualmente, en homenaje a uno de sus mayores «próceres» se lo llama denomina Alberto Olmedo. No obstante, Barrio Pichincha es como se lo conoce habitual y cotidianamente.

Pichincha, el pasado

En el siglo XIX, la instalación del ferrocarril y el crecimiento de la actividad portuaria debido a la exportación de productos agrícolas, fueron hechos fundamentales para la formación del barrio Pichincha. El desarrollo demográfico que experimentaba la ciudad, la proximidad a la estación de trenes y la cercanía al puerto de rosario fueron los factores que propiciaron la instalación de prostíbulos en toda la ciudad. Muchos funcionaban de forma clandestina, y pese a los intentos de control de la Municipalidad, el destino del barrio ya estaba marcado. Así, la prostitución, las casas de citas, los «quilombos», la trata de blancas, burdeles, preingundines los rufianes, madamas, trabajadoras sexuales, cafés con camareras fueron proliferando de manera acelerada. Los había de todo tipo, para gente de clase media baja en donde por un peso podía encontrar los placeres carnales, o para elegantes hombres de negocios o de distinguidas familias que desembolsando una suma mayor podía disfrutar de una señorita francesa o polaca. Lugares como el Madame Safo, Petit Trianon, Chantecler, entre otros, dejaron una indeleble marca en el barrio.

Pichincha, la decadencia.

Tras la decadencia de la prostitución allá por 1930, el barrio fue abandonando su pasado prostibulario para transformarse en uno ferroviario, donde proliferaron los hoteles al paso, bares y restaurantes que aprovechaban la Estación de Trenes cercana para hacer su negocio. Lentamente se fue convirtiendo en un barrio de vivienda, en el macrocentro rosarino, donde el día a día y la monotonía no lo distinguían de ningún otro. Ya por la década del 90, cuando el tren dejó de pasar por la Estación Rosario Norte, el barrio iba llegando a su decadencia. Numerosos comercios vieron mermados sus ingresos, los hoteles fueron desapareciendo, los bares al paso fueron cerrando envolviendo al barrio en un cono de sombra e incertidumbre sobre su futuro. Solo sus anécdotas e historias se conservaban del pasado, y perduraban a través de sus ídolos.

Pichincha; presente y futuro

Con impulso de la Municipalidad de Rosario y de la mano del nuevo boom inmobiliario, el siglo XXI llegó con aires de renovación al barrio. Aprovechando que el barrio que conserva gran parte de su estructura edilicia tradicional, y el espíritu prostibulario de la zona, se han instalado mercado de artesanías, mercado retro en el que se venden y exponen objetos de antaño de diversos tipos, logrando la proliferación de comercios dedicados a la venta y restauración de antigüedades. También se ha mudado la secretaría de Cultura de la Municipalidad. Además se asientan en las calles del barrio boliches, peñas, discotecas y bares donde los jóvenes escuchan música, asisten a recitales u organizan fiestas, concentrando gran parte de la movida nocturna de la ciudad de Rosario; aunque en mas de una ocasión causa insomnio y malestar entre sus vecinos. Con la reciente sanción de la Ordenanza Plan Especial Pichincha, el futuro del barrio es agitado e incierto a la vez. La limitación en las alturas de los edificios, la preservación de edificios considerados de valor cultural e histórico, junto a la proliferación de locales bailables, bares y boliches nocturnos y la cercanía a un megaproyecto inmobiliario hacen del barrio un futuro incierto. Muchos sectores pujan defendiendo sus intereses y el debate está abierto.